Empieza amargo y chispeante con toronja y mandarina, y pronto se pone serio: clavel, enebro y pimienta sobre ese musgo húmedo que huele a jardín al anochecer. Tiene presencia, estela y carácter de otra época.
La familia d'Ornano, dueña de Sisley, lo creó en 1990 y sigue siendo su joya. En México vive detrás de vitrinas de lujo a precios de siete mil pesos; aquí lo apartas por bastante menos.