Abre como jardín de cítricos en flor, petit grain y albahaca incluidos, y el corazón es puro azahar mediterráneo con un higo lechoso muy elegante. El vetiver del fondo lo mantiene adulto y nada jabonoso.
Es parte de Aqua Allegoria, la colección con la que Guerlain juega en clave ligera desde 1999, en su generoso formato de 125 ml.