No es la mandarina fugaz de las colonias: aquí la fruta se queda, envuelta en azahar y una almendra golosa, y aterriza en ámbar, maderas suaves y un guiño de ron añejo. Luminoso al inicio, opulento al final.
Amelie Bourgeois la compuso en 2016 para la casa parisina de Alexandre.J. La validación independiente de este proyecto la marcó como uno de los márgenes más genuinos de todo el análisis.